Containers fueron diseñados para no tener estado, una característica inherente que los hizo perfectos para algunos escenarios, pero complicados para otros. Sin estado significa impermanente, y no almacenar datos durante más tiempo que el ciclo de vida del contenedor. Esto significaba que eran los más adecuados para casos de uso desechables y de corta duración.
Sin embargo, poder almacenar y acceder a los datos es lo que hace que la mayoría de las aplicaciones sean valiosas. Durante mucho tiempo, los desarrolladores lucharon por aprovechar los beneficios de los contenedores para las cargas de trabajo que chocaron con sus principios de diseño (o limitaciones de diseño).
Hoy en día, las cargas de trabajo con estado son la norma para los contenedores. Y el almacenamiento es un componente muy importante de una estrategia de administración de contenedores exitosa. Esto se debe a los motores de almacenamiento nativos de contenedores y las plataformas como Portworx® que han evolucionado para admitir cargas de trabajo con estado. Ahora, los contenedores pueden incluso utilizarse para aplicaciones heredadas tradicionales.